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Banca Sostenible: tendencias ambientales en el sector financiero

Por Vanessa Chávarry, asociada sénior de Payet, Rey, Cauvi, Pérez Abogados.

(Publicado en la revista “Business Empresarial”)

A la par con los cambios que se han ido dando en nuestra sociedad, en los últimos años la tendencia mundial en el sector financiero ha sido la de incorporar consideraciones ambientales y sociales como parte de su análisis tradicional de evaluación de riesgos para el otorgamiento de créditos. Esta tendencia no solo respondería a prácticas altruistas o de políticas de responsabilidad social empresarial, sino que obedece a razones más prácticas como la mejora en la eficiencia del negocio financiero, en donde los bancos buscan la disminución del riesgo crediticio de sus clientes y en esa medida la reducción de posibles costos por incumplimientos en el pago de los préstamos.

Así entidades financieras líderes de los países desarrollados han visto la necesidad y las ventajas competitivas de incorporar la evaluación del riesgo socio ambiental como parte de las actividades de evaluación de riesgos, usando en algunos casos lineamientos y políticas propias pero también aquellas normas o lineamientos con las que cuentan otras entidades financieras como el Banco Mundial o la Corporación Financiera Internacional. Ello ha motivado que instituciones financieras de países en vías de desarrollo que quieran participar conjuntamente con entidades internacionales en el cofinanciamiento de proyectos, se vean forzados a incorporar este tipo de procedimientos para reducir riesgos ambientales y sociales como parte sus políticas.

En este nuevo escenario es común encontrar, bancos que busquen garantías sobre el desempeño ambiental de las compañías y/o proyectos de inversión antes de otorgarles cualquier financiamiento. Pero ¿cuáles son las principales razones para que las entidades financieras tengan que incorporar este tipo de análisis?

La primera puede estar referida al flujo de caja de los clientes, dado que los temas ambientales y sociales pueden conllevar a que se pierda la capacidad de pago. Esto puedo deberse a considerables multas que les imponga la autoridad por incumplimientos a la legislación ambiental o a la paralización o cierre del proyecto por conflictos sociales con la población aledaña. Este escenario no es ajeno ni improbable en un país como el nuestro. Además de ello, hay que tener en cuenta que los consumidores han cambiado y ahora no demandan únicamente productos, sino que esperan que estos productos cumplan con ciertas características de producción ya sea vinculados con temas ambientales, sociales e incluso laborales.

Otra de las razones puede estar referida al riesgo sobre las garantías. Un inadecuado manejo ambiental de una compañía puede perjudicar el valor de las garantías ofrecidas al banco, por los pasivos ambientales que estas garantías pueden contener. Me explico. Si una empresa industrial ha venido desarrollando inadecuadas prácticas ambientales y ha ofrecido de garantía para el préstamo el terreno de la planta, al final lo que la entidad financiera mantiene de garantía es un terreno con pasivos ambientales que disminuyen el valor del mismo, por los costos de remediación que su remediación va a conllevar.

Por último, se encuentra el riesgo reputacional para el banco cuando no se ha identificado el riesgo social y ambiental de la compañía o proyecto a financiar.

En vista de ello, resulta casi necesario que las entidades financieras incorporen este tipo de análisis como parte de sus procedimientos de evaluación de riesgos. Ello -sin importar la causa que las motiva- convierte a la entidad financiera en un importante promotor del desarrollo sostenible, exigiendo a sus clientes un adecuado comportamiento ambiental para acceder a un préstamo.

Sin embargo, incorporar estos temas al mercado financiero les presenta una serie de desafíos. Los cuales van desde el diseño de políticas y mecanismos propios, dado que nuestros países no mantienen reglas claras para estos temas; la concientización y entrenamiento de su personal para poder identificar y analizar este tipo de riesgos que hasta ahora han sido ajenos a su gestión; y finalmente, la concientización de sus clientes, para que no vean este tipo de análisis como una traba para sus negocios. Como puede verse, los retos son muchos, pero si hay una verdadera y firme voluntad por parte de las entidades financieras, el camino puede ser más fácil.